Esta es una pregunta que se hacen hoy en día muchos padres y madres. Las nuevas tecnologías forman parte de nuestras vidas y los niñas y niños casi desde su nacimiento están en contacto con ellas. Debemos aceptar que las nuevas tecnologías forman parte de su mundo, que es diferente al que nos criamos nosotros durante nuestra infancia. 

 Cada vez es más frecuente ver a bebés que se entretienen ante una pantalla. Están habituados a manejar los aparatos electrónicos, muchas veces incluso mejor que sus progenitores. El dilema surge cuando piden que les compremos un móvil. 

Muchos padres dudan sobre a qué edad es la más adecuada para que tengan su propio teléfono y muchos ceden ante la insistencia de sus vástagos y acaban comprándoles el móvil sin tener en cuenta la edad o nivel madurativo del hijo a la hija ni las consecuencias que puede tener. 

Puesto que están creciendo en un mundo digital, no tiene sentido que les aislemos de las nuevas tecnologías, pero es importante que les ayudemos a manejar estas desde un punto de vista responsable y saludable. 

A la hora de decidir si deben tener o no su propio teléfono, debemos tener en cuenta varios aspectos, entre ellos la madurez de nuestro hijo o hija. Lo recomendable es que esperemos a que tengan entre 12 y 15 años. 

Pero no debemos perder de vista que el móvil no es un juguete. Debemos enseñarles a hacer un uso responsable del mismo. 

En primer lugar, es importante poner límites. Desde el primer momento debe quedar claro cuándo pueden usarlo y cuando no. Debemos tener en cuenta que el tiempo que pasen con el móvil u otros aparatos electrónicos debe ser en función de su edad, siempre dentro de unos límites razonables. 

También es importante que les hablemos de los peligros con los que se pueden encontrar en las Redes Sociales y en Internet en general. Deben actuar de la misma manera que actúan con las personas en la vida real. Por ejemplo, igual que no deben irse con un desconocido, no deben confiar en las personas desconocidas que puedan encontrar por Internet. Además, debemos enseñarles el concepto de privacidad. 

Y no debemos olvidar revisarles el móvil periódicamente. Es importante esta supervisión y cuando veamos algo que no nos parezca correcto informarles y hablarlo con ellos intentando educarles en el mundo digital. 

Antes de empezar a usar su primer móvil es importante que queden muy claro los límites y normas respecto a su uso. En estos casos es útil firmar previamente un contrato entre el niño y los padres dónde se especifiquen claramente las condiciones de uso. 

Por otro lado, sobre todo en niños más pequeños, las mismas necesidades que se cubren con el uso del móvil, pueden cubrirse con una tableta o un ordenador. De este modo, no será tan fácil que lo lleven allá donde vayan y tendremos más control sobre el uso que hacen de ello. 

Respecto al uso de las nuevas tecnologías en general, no debemos perder de vista que, aunque las nuevas tecnologías forman parte de la vida de los niños y las niñas de hoy en día, hay que educarles en un uso responsable de las mismas. 

El tiempo que pasan ante aparatos electrónicos es variable en función de cada edad, de este modo, desde el nacimiento hasta los 3 años no es recomendable que usen aparatos electrónicos. Desde los tres hasta aproximadamente los nueve años, es recomendable que no pasen más de una hora al día ante una pantalla, siempre bajo la supervisión de un adulto. Hasta los doce años podemos ir aumentando el tiempo de uso de una manera gradual, siempre dentro de unos límites razonables, sin exceder el tiempo que pasan ante una pantalla. 

Es nuestra responsabilidad como adultos educarles para que tengan una relación sana con las nuevas tecnologías, sin perder de vista que son niños y deben actuar como tales. 

Son importantes las horas de sueño y una buena alimentación, momentos de juego, compartir momentos en familia, etc. Deben pasar tiempo en el exterior, en contacto con la naturaleza, haciendo actividad física. 

No se trata de privarles del uso de las nuevas tecnologías, si no de enseñarles ha hacer un uso responsable de ellas y a aprovechar los beneficios que éstas pueden tener en su día a día, ya que si se usan de forma correcta pueden ser una herramienta muy útil. 


Estos consejos pueden ser útiles a la hora de decidir cuándo nuestro hijo o hija debe tener su primer teléfono móvil. 


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