Los seres humanos somos seres sociales. Si bien es cierto que no somos todos iguales y nuestro grado de socialización de pende de muchos factores: personalidad, estado de ánimo o habilidades sociales, entre otras.

Unos necesitarán más contacto social, otros se conformarán con menos, pero en mayor o menor medida, todos necesitamos contacto con otras personas ya que resulta beneficioso para la salud.

Hay personas a las que les gusta rodearse de grandes grupos de personas; otros, en cambio, se sienten más a gusto con un grupo reducido y de confianza.

Las relaciones sociales nos permiten desconectar de nuestros problemas, empatizar con otras personas, ver que los demás también pasan por apuros o tienen preocupaciones, que nosotros no somos los únicos, también nos pueden ayudar a tener otro punto de vista.

Compartir nuestra vida con otras personas nos ayuda. Por ejemplo: En el caso de los niños, las relaciones sociales son útiles ya que les proporcionan un aprendizaje sobre como interactuar con otras personas; cuando somos adultos nos sirven para compartir experiencias o conocer gente nueva; en la vejez, estar con otras personas nos aleja de la soledad y ayuda a mejorar el estado de ánimo.

De hecho, se está viendo que las personas que viven en soledad, de media, viven menos años que los que comparten su vida con otras personas. A pesar de que una persona viva sola, puede disfrutar de relaciones sociales, con la familia, su vecindario, en el entorno laboral o realizando actividades o aficiones en grupo o realizar algún voluntariado.

A nivel anímico, pasar algunos ratos compartidos con otras personas con las que nos sintamos a gusto, puede también ser beneficioso. Nos permite olvidarnos por un rato de la tristeza y la pena y centrarnos en cosas más positivas. De hecho, es recomendable que cuando alguien está pasando por una fase depresiva, salga y haga alguna actividad social.

Para aumentar nuestra vida social, podemos buscar actividades en grupo, que impliquen el contacto con otras personas, por ejemplo, apuntarnos a algún curso, un club de lectura, un deporte de equipo, algún grupo social o asociativo, o como hemos comentado más arriba, participar en un voluntariado.

Si piensas que tienes dificultades de comunicación con otras personas o te cuesta interactuar o conocer gente nueva y ves que tu grupo social es demasiado reducido, ponte en contacto con Psicología y Neuropsicología Ibiza, podemos ayudarte a mejorar tus habilidades sociales y a sentirte mejor.

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