La puerta de la felicidad está en tu interior y solo tú tienes la llave. No esperes a que la felicidad llegue a ti, búscala.

 A veces nos preguntamos por qué no somos felices y buscamos a nuestro alrededor, e intentamos cambiar nuestro entorno, o a nuestros allegados y amigos en busca de nuestro bienestar y satisfacción, pero no siempre lo conseguimos. Tal vez es debido a que navegamos en la dirección equivocada. La clave está en cambiar nosotros mismos, es decir modificar nuestra forma de pensar y de ver el mundo.

Cuando algo no nos sale según lo esperado y nuestras expectativas no se cumplen, nos frustramos, y a veces, incluso acabamos enfadados; pero no hay ninguna ley que diga que debamos frustrarnos o enfadarnos y de este modo ser menos felices. Entonces, ¿por qué lo hacemos? Si en lugar de esto, intentamos comprender lo que ha pasado, aceptamos lo que ha ocurrido y cambiamos nuestras exigencias y expectativas, veremos que no sirve de nada nuestro enfado.

Al principio, tal vez cuesta, es complicado, pero a la larga nos daremos cuenta que no valía la pena el enfado. Por otro lado, lo mismo o curre cuando nos frustramos si algo no nos sale bien. Nos sentimos mal, es una sensación desagradable. Por lo tanto, ¿por qué no modificamos nuestra forma de actuar ante estas situaciones?

Debemos cambiar nuestro punto de vista. La puerta de la felicidad está en nuestro interior y nosotros tenemos la llave para abrirla.

La solución es cambiar nuestra forma de interpretar el mundo y cómo nos afectan las cosas que vienen del exterior.

Si nos tomamos la vida de una forma más positiva y no permitimos que lo que pasa a nuestro alrededor nos afecte de forma negativa, seremos más felices. La felicidad no depende solo del exterior sino también de cómo veamos el mundo desde nuestro interior. De este modo, con una actitud positiva ante la vida, nos sentiremos mejor, y esto repercutirá de forma positiva en nuestra salud y el estado de ánimo y veremos beneficios en otras áreas de nuestra vida, como la social o la laboral. De hecho, un empleado feliz, rinde mucho más en el trabajo, y una persona alegre, tiene menos conflictos familiares, porque se toman la vida con positividad y además son personas más sanas.

En el otro extremo, encontramos que cuando estamos pasando un mal momento, nos cuesta mucho más esfuerzo ver el lado bueno de las cosas y ser felices. En esas ocasiones también podemos abrir la puerta de la felicidad e intentar ver los aspectos positivos de nuestra vida. Cuando estamos tristes o nos sentimos mal, tendemos a fijarnos solo en aquellos aspectos negativos de todo lo que nos sucede, a la vez que, sin querer, pasamos por alto las cosas buenas que nos ocurran. Aunque sean pequeñas, si son buenas, contribuyen a aumentar nuestra felicidad. Si te cuesta mucho esfuerzo aprender a ser feliz, la terapia psicológica te puede ayudar ya que te enseñará a gestionar tu estado de ánimo para que aprendas a ver la parte positiva de las cosas. Es imposible estar feliz el 100% del tiempo, pero sí podemos disfrutar de la mayoría de nuestro tiempo.

Atrévete a ser feliz, no tengas miedo, todo son ventajas. Abre la puerta de la felicidad.

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