Hoy se celebra el día mundial de la hipertensión arterial. Es importante que la población se conciencie de la importancia de mantener unos niveles óptimos de tensión arterial, puesto que si estos valores se disparan puede llegar a ser peligroso para la salud.

 

La hipertensión arterial, es uno de los principales factores de riesgo de sufrir un accidente cerebro-vascular, también llamado ictus, embolia cerebral o hemorragia cerebral, dependiendo de su origen y sus efectos.

Llamamos tensión arterial o presión arterial a la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Cuando el corazón bombea sangre, se le llama presión sistólica, cuando el corazón está en reposo, entre latido y latido, se le llama presión diastólica y es más baja que la sistólica.

Para medir la presión arterial se utilizan ambos números, presión sistólica y diastólica. Por tanto si los valores obtenidos son:

  • 119/79 o menos se considera presión arterial normal
  • 140/90 o más se considera hipertensión arterial
  • Entre 120 y 139 para el número más elevado, o entre 80 y 89 para el número más bajo es prehipertensión y significa que puede llegar a desarrollarse presión arterial alta, a menos que tomen medidas.

Es de vital importancia que tengamos un control de nuestra tensión arterial, especialmente a partir de los 50 años, antes, si llevamos una vida sedentaria, fumamos, vivimos bajo un continuo estrés, ingerimos grandes cantidades de alcohol, o tenemos sobre peso, ya que estos son algunos de los factores de riesgo para sufrir hipertensión arterial y a consecuencia se incrementa el riesgo de padecer un accidente cerebro-vascular o problemas cardiacos.

A pesar de que en los últimos años se ha avanzado mucho en el tratamiento de estas patologías, no dejan de ser peligrosas para nuestra salud, y si no se actúa con rapidez, las secuelas pueden ser bastante graves tales como parálisis de todo el cuerpo o parte del cuerpo, dificultades para hablar o problemas de concentración y memoria entre otros, o incluso la muerte.

De este modo, tras haber finalizado el periodo de hospitalización, especialmente en los casos de accidente cerebro-vascular, empieza un largo periodo de rehabilitación en el que neurólogos neuropsicólogos, fisioterapeutas y logopedas se encargarán de restablecer, en la medida de lo posible, todas aquellas funciones de la persona que hayan podido quedar alteradas

A esto habría que añadir el desgaste que supone para los familiares y/o cuidadores estar al cargo de una persona que a sufrido un accidente cerebro vascular, puesto que también necesitan apoyo y aprender a cuidar al paciente, lo cual no siempre es sencillo, puesto que en muchos casos, las personas son totalmente dependientes de sus cuidadores para realizar cualquier actividad de la vida diaria.

Por ello, lo mejor siempre es prevenir. Llevar una vida sana y equilibrada, sin excesos y realizando actividad física a diario, puede reducir considerablemente las probabilidades de sufrir un accidente cerebro-vascular en el futuro.

Es importante saber detectar los primeros síntomas de un ictus y  acudir de inmediato a un centro hospitalario o llamar cuanto antes al 112 para minimizar las secuelas. A continuación se describen cinco síntomas de alarma:

  • Parálisis de la cara, brazo o pierna, especialmente de un lado del cuerpo.
  • Dificultades para hablar o comprender.
  • Trastorno súbito para ver en uno o ambos ojos.
  • Problemas para coordinar movimientos o caminar, inestabilidad.
  • Dolor de cabeza intenso y súbito con causa desconocida.

 

 

Actuar con rapidez en estos casos es de vital importancia.

Cada segundo cuenta.

 

 Fuentes:
***MedLine Plus: Pesión arterial alta:     https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/highbloodpressure.html

 

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