El verano está llegando a su fin y para muchos es sinónimo de recuperaciones. Aquellos que suspendieron alguna asignatura en junio ahora tienen una nueva oportunidad de superar las materias que se les resistieron. Tras un verano en el que seguro que no han podido disfrutar tanto como les hubiese gustado, ahora llega el momento decisivo.

Para prepararse para un examen de recuperación, debemos seguir las mismas técnicas que para estudiar cualquier otro tipo de examen. Si en junio no aprobamos tal vez fue porque no nos preparamos bien la materia o porque nos faltan técnicas de estudio. A continuación os presento algunos consejos que pueden ser de gran utilidad no solo para los exámenes de septiembre sino para preparar cualquier otro examen del curso.

El primer lugar, nuestro principal objetivo debe ser aprender y para ello debemos entender los que estamos estudiando. Será mucho más eficaz nuestro estudio si nos centramos en comprender qué estudiamos que si nos limitamos únicamente a memorizar un texto o un listado de palabras que prácticamente no sabemos de qué trata.

Por otro lado, cantidad no es sinónimo de calidad. Es decir, no es lo mismo estudiar un montón de materia en poco tiempo, que distribuir los contenidos a estudiar. Lo más recomendable es estudiar un poco cada día y no esperar a los últimos días para estudiarlo todo de golpe porque será demasiada información y saturaremos a nuestra memoria. Hacer un calendario o un planning de estudio será de gran utilidad.

También es importante descansar bien y estar relajados, especialmente los días previos al examen. Si estamos descansados aprenderemos con mayor facilidad y asimilaremos mejor los conocimientos.

Aprender a subrayar lo más importante y a hacer esquemas nos ayudará a la hora de entender lo que estamos estudiando y si lo entendemos bien, nos será mucho más fácil aprenderlo.

Si a medida que se acerca la fecha del examen nos ponemos muy nerviosos, practicar técnicas de respiración y relajación nos serán muy útiles a la hora de controlar la ansiedad.

Realizar actividad física también es muy importante ya que nos ayudará a despejar la mente y cuando retomemos el estudio estaremos más concentrados.

La alimentación y la hidratación no las debemos dejar de lado ya que facilitaren nuestro proceso de aprendizaje.

Finalmente, debemos ir a los exámenes tranquilos y confiando en todo lo que hemos aprendido, y en el caso de que no aprobemos, no nos desesperaremos, buscaremos las causas de nuestro suspenso y trataremos de ponerle solución.

¡Ánimos y mucha suerte a todos aquellos que se examinan en septiembre!

Si tienes problemas con los estudios o alguna dificultad escolar, no lo dudes, reserva ya tu cita en Psicología y Neuropsicología Ibiza. ¡Podemos ayudarte!

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