“Me voy a dormir, pero veo pasar los minutos, las horas… empiezo a dar vueltas a mis problemas y preocupaciones y no consigo conciliar el sueño”. Mucha gente tiene problemas para conciliar el sueño cuando se van a dormir, otros se despiertan en medio de la noche o mucho antes de que suene el despertador.

Un sueño reparador es de vital importancia para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Si no descansamos bien estaremos más irritables, nos sentiremos cansados, más ansiosos, e incluso tenderemos a comer más.

Si el problema de insomnio es de larga duración o bien nos levantamos cansados por las mañanas, es recomendable una evaluación médica, pero, por el contrario, si se trata de un problema esporádico, a continuación se detallan algunos consejos prácticos que pueden ayudar a solventar el problema:

Es importante tener una rutina a la hora de levantarse y acostarse y hacerlo siempre a la misma hora incluso los fines de semana y cuando estemos de vacaciones.

También es recomendable dormir una media de 6-8 horas al día. La duración dependerá de cada persona. No es recomendable dormir menos, pero tampoco más, de este modo no alteraremos el sueño de la noche siguiente.

La siesta durante el día es recomendable y muy saludable, pero debe evitarse cuando padecemos insomnio. Si dormimos siesta, ésta no debería durar más de 20-30 minutos.

Antes de irnos a la cama debemos realizar actividades relajantes, que no nos activen. Realizar algunas respiraciones profundas y pausadas puede ayudar a relajarnos. Un baño o ducha con agua templada también puede ser útil. También es importante no utilizar en la cama aparatos electrónicos (ver la tv, escuchar la radio, usar el móvil o la tableta, etc).

Tampoco es recomendable realizar comidas copiosas y debemos cenar al menos dos horas antes de acostarnos. No debemos ingerir alcohol y evitaremos la nicotina, la cafeína y otros estimulantes. Antes de acostarnos puede ser beneficioso tomar un vaso de leche, un trozo de queso o unas galletas.

Por otro lado, el espacio donde dormiremos debería ser una habitación confortable, tranquila, con una temperatura adecuada y bien ventilada, destinada únicamente para dormir y con una oscuridad adecuada para permitir el reposo.

Durante el día trataremos de estar activos, evitando actividades que nos provoquen somnolencia.  Nos pueden ir bien ejercicios suaves al aire libre (natación, ciclismo, paseos, etc.) siempre al menos tres horas antes de ir a dormir.

Muchas veces los problemas para dormir son debidos a la adquisición de unos malos hábitos relacionados con la higiene del sueño, en estos casos un psicólogo nos puede ser de gran utilidad ya que nos dará pautas para dormir correctamente y así permitir nuestro deseado descanso.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies