¿Cuándo debo ir al psicólogo?, esta es una pregunta que tal vez te hayas hecho alguna vez. A veces nos sentimos mal, pero consideramos que no necesitamos ningún tipo de ayuda, otras veces, alguien de nuestro entorno cercano, familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. nos dice que no nos ve bien y que tal vez deberíamos pedir ayuda profesional. Pero dudamos de si realmente es necesario dar el paso para iniciar una terapia o no.

El hecho de ir al psicólogo no ha de suponer ningún trauma y mucho menos supone estar loco o loca como todavía muchos piensan. Al contrario, el principal objetivo será mejorar nuestra salud y nuestro bienestar. Cuando una persona acude a terapia es porque siente un malestar significativo en alguna o algunas de las áreas de su vida, a nivel personal, familiar, en el entorno laboral, etc.

Ansiedad, estrés, miedos y fobias, bajo estado de ánimo o depresión, baja autoestima, dificultades en las interacciones sociales o dificultad a la hora de tomar decisiones son algunos de los motivos por los que la gente acude al psicólogo. Son procesos mentales que interfieren en nuestro bienestar y que impiden que tengamos una vida plena. La terapia cognitivo-conductual puede ser de gran utilidad en estos casos.

Es cierto que por ejemplo podemos pasar periodos de ansiedad o de bajo estado de ánimo y eso forma parte del proceso vital, pero cuando estos estados generan mucho sufrimiento o malestar y/o se alargan mucho en el tiempo, tal vez sería un buen momento para iniciar una terapia psicológica. Esto nos ayudaría a superar esta etapa ya que nos proporcionaría herramientas y estrategias para salir adelante.

La psicología nos puede ayudar a superar aquellos momentos difíciles o complicados que puedan surgir en nuestro día a día. En la terapia se analizan aquellos factores o limitaciones que están generando el problema y se diseña un plan de tratamiento individualizado para cada persona que le permita disponer de una serie de herramientas y estrategias para poder sobrellevar las dificultades y superar los problemas. Se ofrece otro punto de vista a la persona y se la ayuda a ver posibles soluciones a lo que les ocurre.

Si estás pasando por un mal momento, hay algo que no te agrada en tu vida y te gustaría cambiarlo o bien quieres mejorar alguna habilidad como la comunicación o la resolución de problemas, es un buen momento para ir al psicólogo. Después de algunas sesiones verás como la solución a tus problemas está un poco más cerca y apreciarás mejor el lado bueno de las cosas, porque siempre se puede sacar algo positivo de lo que nos ocurre.

 

Atrévete a dar el paso y dejar atrás tu malestar. Depende de ti. Si estás bien contigo mismo/a estarás bien con tu entorno.

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