Ya estamos en el mes de junio, estamos a punto de iniciar el verano, empieza a hacer calor, los días son más largos, etc. Pero también este mes es temido por muchos estudiantes porque se acerca el final del curso y es época de exámenes.

Estos exámenes son una importante prueba para los alumnos que en muchos casos se juegan aprobar o no una asignatura, o incluso pasar o no de curso. Y esto es una presión añadida al hecho de tener que realizar el examen. No obstante, también hay alumnos que se ponen nerviosos ante un examen aunque no estén en riesgo de suspender una asignatura o repetir curso.

Los síntomas de ansiedad ante un examen, son los mismos síntomas de cualquier otro ataque de ansiedad tales como aceleración de la respiración, temblor en las manos o piernas, sudoración, hormigueos, sensación de mareo, o molestias en el estómago entre otros.

Estos síntomas aparecen porque interpretamos el examen como una situación de “peligro” y nuestro cuerpo se activa para “defenderse”. Pero este “peligro” no es real. De hecho, un examen no es una situación peligrosa en sí misma. Por ello debemos aprender a afrontar los exámenes sin ansiedad.

De hecho, si acudimos relajados a un examen los resultados serán mejores, porque un cerebro relajado rinde mucho mejor. La atención y la memoria son claves a la hora de estudiar y obtener buenos resultados académicos, por ello es preciso que tanto a la hora de estudiar como a la hora de realizar el examen, no estemos ansiosos ni estresados.

La participación en un programa de intervención psicológica orientado a reducir la ansiedad en los exámenes es de gran utilidad en aquellos casos en los que los niveles de estrés son tan elevados que interfieren en la vida del alumno y le generan gran malestar.

Para lograr superar ese malestar es imprescindible aprender a relajarse, pero también nos ayudará una correcta planificación a la hora de estudiar y preparar los contenidos a aprender.

A través de la psicología, es posible aprender técnicas de relajación y respiración. Existen diferentes tipos, en función de las características y la situación de cada personas, estará más indicada una u otra. Se trata de encontrar la que más se adecue a cada uno.

Por otro lado, en determinados casos, también es útil complementar la intervención enseñando al alumno técnicas de estudio, que le ayudarán a memorizar mejor, optimizar su aprendizaje y aprender a gestionar su tiempo y los contenidos a estudiar para que le dé tiempo a hacerlo todo sin agobiares.

Si estás en época de exámenes y la ansiedad te supera, puedes poner solución a tu problema. No dudes en solicitar más información sin compromiso. Podemos ayudarte.

 

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