Acabamos de empezar un nuevo año y es habitual que, por estas fechas, mucha gente se marque nuevos objetivos o propósitos por cumplir. Tú quizás seas una de ellas.

El inicio del año es una buena época para marcar esos objetivos y ponerles definitivamente una fecha para iniciarlos de una vez por todas. Son los típicos objetivos que siempre vamos postergando con el habitual “mañana empiezo” y al final ese mañana no llega nunca.

A la hora de marcarnos esos objetivos, es aconsejable seguir una serie de recomendaciones, para que, de este modo sean más fáciles de cumplir y no queden como meras ideas que no llegan a desarrollarse, o bien, si se llegan a iniciar, no siempre acaban finalizándose y nuestro objetivo o propósito de año nuevo queda a medias.

Ir más al gimnasio o hacer más deporte, perder peso o cuidar más la alimentación, dejar de fumar, ser más organizado/a, o bien aprender un idioma nuevos suelen ser propósitos habituales al inicio de año, pero, ¿por qué nos cuesta tanto cumplir los objetivos marcados?, ¿en qué estamos fallando?

A la hora de marcarnos objetivos, es importante no marcarnos demasiados. Si es un número demasiado elevado nos vamos a saturar, sentiremos que no llegamos a todo, y al final los acabaremos abandonando. Es mucho mejor ir por partes. Primero nos marcamos un objetivo y una vez lo consigamos, podemos ir a por el siguiente, de este modo, será mucho más fácil que si queremos hacerlo todo a la vez. Aunque tardemos un poco más, al final, vale la pena.

Por otro lado, es importante ser concretos a la hora de marcar dichos objetivos. Es decir, es mejor marcar pequeños objetivos e irlos cumpliendo poco a poco, en no marcarnos un objetivo muy general. De este modo, a medida que vayamos consiguiendo nuestros pequeños objetivos, nos iremos motivando para conseguir los siguientes, porque, al ser más pequeños y sencillos de cumplir, nos sentiremos bien ya que tendremos la sensación de estar avanzando, de hecho estaremos avanzando y cada vez estaremos más cerca de nuestra meta.

Hacer una lista con tu objetivo más general y dividirla en pequeños objetivos te será útil para controlar tus progresos. Por ejemplo si tu objetivo general es ir al gimnasio, en tu lista de pequeños objetivos u objetivos más específicos, puedes anotar: 1. Buscar gimnasios; 2. Elegir el gimnasio que más se ajusta mí; 3. Apuntarme al gimnasio; 4. Empezar a ir al gimnasio; 5. Ir durante un mes al gimnasio; 6. Ir 6 meses al gimnasio; etc. A medida que vayas superando los objetivos, ve marcándolos en tu lista.

También es importante que te marques objetivos realistas. No tiene sentido que por ejemplo te marques aprender 3 nuevos idiomas en un año, vale más que elijas solo uno. Será mucho más fácil de llevar, no te agobiaras, y lo más importante, disfrutarás más de la experiencia y cumplirás tu objetivo casi sin darte cuenta.

No te rindas a la primera. Si ves complicado conseguir tu objetivo, reajústalo. Debes tener en cuenta el tiempo del que dispones, tus habilidades, los recursos con los que cuentas para llevarlo a cabo, etc. Y por supuesto, si al principio te sale mal o no es como habías planificado, no te rindas, sigue intentándolo. La constancia es el camino hacia el éxito.

Si aun así, te sigue costando conseguir cumplir tus propósitos de año nuevo, debes saber que con la ayuda de un psicólogo, será más fácil llegar a tu meta ya que te puede orientar a la hora de marcar dichos objetivos, así como reajustarlos para que se adapten a ti.

Y no olvides que siempre puede ser un buen momento para marcarte nuevos objetivos, propósitos o metas por cumplir, ya que esto te ayudará a crecer como persona y a sentirte mejor contigo mismo y con tu entorno.

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